miércoles, 30 de mayo de 2012

los lincs de las revistas

http://www.muyinteresante.es/usan-adn-como-disco-duro-para-almacenar-dato

Tras tres años de trabajo y un total de 750 intentos, Jerome Bonnet y sus colegas de la Universidad de Stanford (EE UU) han conseguido desarrollar un sistema para codificar, almacenar y borrar datos digitales en el material genético de células vivas. En términos prácticos, los científicos han creado el equivalente genético de un “bit”, la unidad mínima de información digital, con la que pueden representarse dos valores, cero o uno, apagado o encendido. En este caso, se emplean segmentos de ADN que “valen cero si apuntan en una dirección, y toman como valor uno en la dirección contraria”, aclaran los investigadores. Los datos pueden leerse con facilidad, ya que las secciones de ADN han sido previamente modificadas para brillar con color verde o rojo dependiendo de su orientación. Y al tratarse de una memoria no volátil, almacena información sin consumir energía.

Disponer de la posibilidad de programar y almacenar datos dentro del ADN de las células promete ser una herramienta muy útil para estudiar el cáncer, el envejecimiento, el desarrollo de los organismos… Por ejemplo, el dispositivo permitiría contar cuántas veces se divide una célula, y averiguar así a partir de qué momento se vuelven cancerígenas.

http://www.quo.es/

¿Podría una nave espacial atravesar Júpiter?

Aunque haya que dar un rodeo para llegar a Saturno, sugerimos pasar de largo.
Pese a la mala reputación del planeta como "gigante de gas", las nubes rojas de Júpiter ocultan un denso núcleo rocoso unas 20 veces más macizo que la Tierra. Este núcleo bloquea cualquier posibilidad de pasar por el centro del planeta, pero incluso una visita a sus nubes podría acabar en desastre.
Sabemos poco de las interioridades de Júpiter, y en su mayoría procede de la sonda Galileo, que en 1995 se sumergió hasta 161 km en la atmósfera joviana y envió datos hasta su desintegración una hora más tarde. Pero he aquí lo que sabemos: en primer lugar, cualquier nave tendría que atravesar los cinturones de radiación de Júpiter, que dislocarían sus instrumentos, y cuya formación más imponente se sitúa a 321.869 km del planeta. Habría que enfrentarse a continuación a vientos de unos 370 km/h. Y si aún existieran posibilidades, vendrían ráfagas de unos 650 km/h. En la atmósfera externa, las temperaturas medias rondan los 152 ºC, y los científicos sospechan que pueden alcanzar los 27.760 ºC cerca del núcleo. Esa atmósfera liquidó rápidamente al cometa Shoemaker-Levy 9, de 1,9 km de diámetro, cuando este impactó contra Júpiter en 1994.
A 14.484 km de profundidad, emparedado entre la atmósfera y el incandescente núcleo rocoso, el interior de Júpiter consiste básicamente en hidrógeno metálico en estado líquido. Se trata de un fluido altamente conductor que solo puede existir bajo condiciones como las del planeta, con una presión de casi 3 millones de kilogramos por cm2. Con todo esto en mente, aunque haya que dar un rodeo para llegar a Saturno, sugerimos pasar de largo.










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